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Jueves, 24 de marzo de 2016

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jueves Santo


Éxodo 12:1-8, 11-14
1 Corintios 11:23-26
Salmos 116:12-13, 15-18
Juan 13:1-15

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Reflexiones Similares

"¡que hermosos...son los pasos...!" (isaias 52:7)

"'Si yo no te lavo,' Jesús respondió, 'no podrás compartir mi suerte' " (Juan 13:8).

Hoy empezamos el Triduo, setenta horas de oración, seguidas por el Tiempo de Pascua, cincuenta días de celebrar a Cristo resucitado. Hoy, empezamos uno de los momentos más importantes de nuestra vida.

Al ir a la misa de la Última Cena esta noche, estamos decidiendo que nos laven los pies. Incluso si nuestros pies no son lavados en esta Misa, aun así estamos decidiendo con nuestra presencia que sean lavados. Decidimos hacer esto porque de otra manera "no compartiremos" la herencia de Jesús (Jn 13:8). El lavado de los pies significa que aceptamos totalmente la herencia de Jesús. Aceptamos a Jesús eucarístico, vida eterna, la cruz, la Iglesia, los Sacramentos, la Biblia, paz, libertad, santidad, disciplina, abnegación y amor.

Para recibir nuestra herencia cristiana completamente, debemos centrar nuestra vida en nuestro Señor eucarístico y desear recibirlo diaria y profundamente en el pacto de amor de la Santa Comunión. "Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiásticos y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. Pues en la Sagrada Eucaristía se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo en persona" (Presbíteros, Vaticano II, 5, citado en el Catecismo 1324). Intenta ir diariamente a Misa. Haz visitas frecuentes a la Iglesia para adorar a Jesús en el Sagrado Sacramento. Participa en una Hora Santa tan frecuentemente como te sea posible ante el Señor Eucarístico. Recibe tu herencia totalmente. Después de todo, Jesús te ha lavado los pies.

Oración:  Padre, profundiza grandemente mi amor por el Cuerpo y la Sangre de Jesús en las próximas setenta horas.

Promesa:  "El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: 'Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía'" (1 Co 11:23-24).

Alabanza:  "Dulce Sacramento, te Adoramos ¡Oh! haz que te amemos más y más."

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 10 de noviembre de 2015.

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