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Domingo, 27 de diciembre de 2020

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La Sagrada Familia


Génesis 15:1-6; 21:1-3
Hebreos 11:8, 11-12, 17-19
Salmos 105:1-6, 8-9
Lucas 2:22-40

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Reflexiones Similares

por fin la verdad

“Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, lo tomó en sus brazos y alabó a Dios” (Lucas 2:27-28).

   Algunos judíos ortodoxos mantienen la costumbre de servirse del nacimiento de un varón como ocasión para elucubrar sobre la venida del Mesías. Suele ser uno de los parientes más viejos el que empieza la conversación formulando preguntas del tipo: “¿Será que este bebé es el Mesías esperado?” Es entonces cuando otros parientes empiezan a disertar elocuentemente acerca de la llegada y el triunfo del Mesías.

   Podría ser que algunas personas pensaran en esta era la típica conversación tradicional cuando Simeón y Ana empezaron a hablar de aquella manera acerca del niño Jesús, “a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén” (Lc 2:38). Quizá Simeón y Ana insistieron con gran vehemencia que Jesús era “luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de Tu pueblo Israel” (Lc 2:32). Pero muchos pensarían que esto era solo parte de la tradición del nacimiento de un niño varón. Incluso Simeón y Ana habrían intentado decirle a la gente que no se trataba esta vez de seguir esa tradición, sino que había llegado por fin el Mesías en ese bebé.

   Una situación similar sucede hoy día. Cuando proclamamos que Jesús es el Señor y el Mesías, la gente piensa que es solamente parte de la retórica religiosa típica de iglesias y charlatanes. Sin embargo, nosotros, al igual que Simeón y Ana, debemos llenarnos por el Espíritu Santo, y proclamar que Jesús es verdaderamente el Mesías, el auténtico Mesías. La Navidad es real. Dios se ha hecho hombre y nos ha salvado; Jesús es Señor y Dios (ver Jn 20:28).

Oración:  Padre, que nuestra vida de familia sea tan santa que proclame a voces que Tú, Jesús, eres el Mesías.

Promesa:  “Él se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones” (Sal 105:8).

Alabanza:  “Observa, hijo mío, el precepto de tu padre y no rechaces la enseñanza de tu madre” (Prov 6:20). Jesús te damos las gracias por ser modelo de humildad y obediencia en la vida familiar.

Referencia:  

Rescripto:  Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Nihil Obstat (no existe impedimento para publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo 1 de diciembre de 2020 al 31 de enero de 2021. Otorgado el 29 de abril de 2020. Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati

El Nihil Obstat establece que no existe impedimento para la publicación de un libro o folleto. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.