reconocimiento de la voz
“… porque conocen Su voz” (Juan 10:4).
Antes de que la mayoría de los teléfonos tuvieran identificador de llamadas, no se podía saber quién llamaba hasta que se oía su voz. Si quien llamaba era tu madre, solo necesitabas unos segundos para estar seguro de que era ella quien te hablaba; ese reconocimiento provenía de la relación que tenías entre ambos. Aprendiste el sonido de su voz al pasar tiempo con ella.
De igual manera, debes dedicar tiempo a escuchar a Jesús para poder “conocer su voz” (Jn 10:4). ¿Cómo lo logras?
- Arrepiéntete de todo pecado. El pecado nos obstruye la audición. El arrepentimiento, y especialmente el Sacramento de la Confesión, nos abre los oídos.
- Apaga las voces del mundo, muchas de las cuales son “la voz de un extraño” (Jn 10:5). Practica el silencio con regularidad. Dios habla en el silencio (ver 1 Re 19:12ss). Cada día, ora: “Habla, Señor porque tu servidor escucha” (ver 1 Sam 3:10).
- Lee la Biblia todos los días, especialmente los Evangelios. “Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo” (Catecismo de la Iglesia Católica, 133).
- Asiste a misa tan a menudo como puedas, incluso a diario. En cada misa se proclama una lectura del Evangelio. Esta es una excelente manera de conocer la voz de Jesús.
- Permanece en el redil, la Iglesia. En esa seguridad, escucharás mejor su voz (ver Jn 10:3).
- Reserva un tiempo y un lugar fijo para escuchar al Señor con atención. Para muchos, la mañana es el momento principal para escuchar la voz del Pastor (ver Is 50:4). Guarda silencio y escucha (ver Sal 46:10). Persevera. Él hará el resto.
Oración: Señor, abre mis oídos para que pueda escucharte (Sal 40:7).
Promesa: “…Gracias a sus llagas, ustedes fueron curados” (1 Pe 2:24).
Alabanza: Toda alabanza y gloria a Ti, Jesús resucitado, Buen Pastor. Sé exaltado y glorificado por siempre.
Referencia: (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).
Rescripto: Según el Código de Derecho Canónico, se otorga el Nihil Obstat (no existe impedimento para publicar) a Un Pan, Un Cuerpo por el periodo 1 de abril de 2026 al 31 de mayo de 2026. Otorgado el 17 de diciembre de 2025. Reverendo Steve J. Angi, Canciller y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, Ohio
El Nihil Obstat establece que no existe impedimento para la publicación de un libro o folleto. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.
