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Sábado, 15 de agosto de 2026

La Asunción de la Santísima Virgen María


Apocalipsis 11:19; 12:1-6, 10
1 Corintios 15:20-27
Salmos 45:10-12, 16
Lucas 1:39-56

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Reflexiones Similares

suposiciones realistas

“…porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!” (Lucas 1:49)

   Jesús prometió que todos los que viven para Él serán llevados “…sobre las nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre” (1 Tes 4:17). Todos los discípulos de Jesús serán llevados al cielo. Esto quiere decir que “La muerte ha sido vencida” (1 Co 15:54). La muerte es el resultado del pecado, y los discípulos de Jesús eventualmente estarán sin pecado, en “una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada” (Ef 5:27). Así, los discípulos de Jesús resucitarán de entre los muertos, se encontrarán con el Señor en el aire e irán a vivir con Él en la perfecta felicidad del cielo.

   La Asunción de la Santísima Virgen María al cielo es un anticipo de nuestra propia asunción. Nuestra asunción al cielo no es solo una teoría sino una realidad que María ya ha recibido. La asunción de María es motivo para esperar que nuestro futuro no solo será mejor, sino espectacular y absolutamente perfecto. Por eso cantamos con María: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador” (Lc 1:46-47). Tenemos motivos para estar eternamente agradecidos por el amor del Señor. “Los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros” (Rom 8:18). “Alégrense en la esperanza” (Rom 12:12). No seremos defraudados en nuestras esperanzas (Rom 5:5) de resurrección y asunción. ¡Aleluya por siempre!

Oración:  Padre, lléname de alegres expectativas como resultado de este día santo.

Promesa:  “Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de Su Mesías” (Ap 12:10).

Alabanza:  ¡Alabanza a Jesús resucitado y que regresa, atrayendo a todos hacia Sí! (Jn 12:32) Bendita sea su Madre, María, asunta al cielo con Jesús para siempre.

Referencia:  

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