¿perdiendo la perspectiva?
“¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley; la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello” (Mateo 23:23).
Los seres humanos naturalmente perdemos la perspectiva. Somos como los que “quitan el mosquito y se tragan el camello” (Mt 23:24). Nos preocupamos más por los pocos años de nuestro retiro que por los años eternos después de morir. Nos enfocamos más en cómo nos sentimos en lugar de cómo amamos a Dios y hacer su voluntad. Intentamos más evitar el malestar y el dolor que evitar el pecado y el infierno. Muchas personas están más interesadas en ver medios de comunicación insensatos que en orar a Dios, el creador y redentor del mundo.
Cuando vemos que muchas personas pierden la perspectiva también nosotros pasamos por alto esa pérdida y, en consecuencia, no reaccionamos debidamente. La pérdida de perspectiva ha precedido las peores atrocidades en la historia de la humanidad, por ejemplo, los millones de niños que han sido abortados, genocidios y dictaduras totalitarias. Antes de la venida final de Jesús y del día del juicio, muchos cristianos rechazarán a Jesús y la fe (2 Tes 2:3).
Por lo tanto, roguemos al Espíritu Santo y pidámosle su misericordia para no perder la perspectiva; el contacto con la realidad, y no condenarnos por siempre.
Oración: Padre, envía al Espíritu Santo para que me convenza de mi pecado (Jn 16:8) y me guíe a toda la verdad (Jn 16:13).
Promesa: “Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, nos reconforte y fortalezca en toda obra y en toda palabra buena” (2 Tes 2:16-17).
Alabanza: San Luis hizo uso de su puesto público y posición como rey para agrandar el reino del verdadero rey, Jesucristo.
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