- ¿Qué es el perdón?
- El perdón es nuestra decisión de aceptar la gracia de Dios para remover el daño debido a los pecados cometidos contra nosotros, y expresar esto con actos de misericordia y amor hacia el ofensor (ver Lc 15:20-24).
- ''El Perdón es la restauración de la libertad de sí mismo. Es la llave que se encuentra en nuestras manos y que abre nuestra propia celda" (Papa Juan Pablo II).
- ¿Con qué frecuencia debo perdonar?
Setenta veces siete, es decir, indefinidamente, siempre (ver Mt 18:22). - ¿Hay algún pecado cometido contra mí que no tengo que perdonar?
No. El Señor nos llama a perdonar todos los pecados — incluso violación, asesinato, abuso, adulterio. Nosotros nunca tenemos la oportunidad de perdonar a otros por su carácter, actitud, u otros motivos. Nosotros no debemos juzgar estas acciones. - Cuando perdono, ¿estoy perdonando el pecado?
No, el Señor perdona todos nuestros pecados y no aprueba ninguno (ver Jn 8:11). - ¿Debo perdonar si la persona que me ofende no está arrepentida?
Sí, per-donar es antes-dar — dar el perdón antes de que la otra persona pida el perdón, aun cuando nunca lo pida. - ¿Debo perdonar si una persona continúa dañándome?
Sí. Estando colgado en la cruz, Jesús perdonó a Sus enemigos incluso cuando ellos continuaron escupiéndole y blasfemándole (ver Lc 23:34). - Si perdono a una persona, ¿estoy en una situación abusiva?
No. Usted se libera para obedecer a Dios y apartarse de una situación abusiva hasta que se cambie. Si no perdonas, estarás permitiendo el comportamiento irresponsable de otros al volverte codependiente de estos - ¿Cómo perdono?
Ninguno de nosotros podemos perdonar por nuestro propio poder. "Errar es humano, pero perdonar es divino", y nosotros no somos divinos. Sin embargo, el Señor nos prometió Su poder divino para perdonar. Por lo tanto, el perdón es nuestra decisión de aceptar la gracia de Dios para perdonar. - ¿Qué pasa si yo no quiero perdonar?
Debemos orar y pedir que el Señor cambie nuestros corazones. - ¿Cuán rápidamente debo perdonar?
Inmediatamente (Mt 5:25). Estamos en una cárcel de fabricación propia y en un estancamiento en nuestra relación con Dios hasta que perdonemos. - ¿Qué pasa si perdono y no se me olvida la ofensa?
Olvidar las ofensas contra nosotros no significa que tenemos amnesia, que no hay ningún trauma en nosotros cuando recordamos las ofensas. Si nos duele recordar las ofensas contra nosotros, o bien necesitamos curación, o no hemos perdonado sinceramente. - ¿Cómo me perdono a mi mismo?
La Biblia no habla de perdonarnos a nosotros mismos. No perdonarnos a nosotros mismos es un síntoma que se aliviará por si mismo, solo si realmente perdonamos a los demás y recibimos oraciones por sanidad. - ¿Qué pasa si no perdono?
- “Le damos ocasión al demonio" para usarnos (ver Ef 4:27).
- Somos entregados a los torturadores (Mt 18:34). Estos torturadores son cosas como el temor, la soledad, la depresión, la frustración, la ansiedad, y el odio a sí mismo.
- Nos privamos de recibir el perdón (Mt 6:12,15), la sanación (Eclo 28:3), la oración (Mc 11:25), y la comunidad cristiana (Mt 5:23-24).
- Perdemos el apetito por la oración, las Escrituras, la Misa, y la confraternidad cristiana. Nos convertimos en anoréxicos espirituales.
- Si persistimos en no perdonar, nos separamos de Dios para siempre y con lo cual nos hacemos daño.
- ¿Cómo sé si he perdonado?
El perdón no es un sentimiento, sino una decisión. El acto de perdón no es tan solo la oración por los que nos han herido y actos de cortesía. Sabemos si decidimos perdonar cuando lo mostramos en actos de amor y misericordia a los que nos han ofendido. Por ejemplo, el padre del hijo pródigo abrazó a su hijo, lo besó, le dio obsequios, lo honró, y celebró su regreso (Lc 15:20-24). Por la gracia de Dios, debemos ir y hacer lo mismo. Incluso si las personas que necesitamos perdonar han muerto, debemos dar amor y misericordia a los miembros de su familia.
En este momento, decida aceptar la gracia de Dios para perdonar a todos los que han pecado contra usted en cualquier manera. Diga: "Por la gracia de Dios, decido perdonar a __ por __”. Llene los espacios en blancos y repita esta declaración hasta que usted haya perdonado a todos los que le han ofendido. Entonces dé gracias a Jesús para siempre por el milagro del perdón.
